Las fiestas de San Vicente se celebraban el día 22 de Enero (San Vicente Mártir), en su onomástica. Posteriormente y debido a la ausencia de personas por emigrar a otros lugares y también a la climatología de esa época, se cambiaron al tercer domingo de Agosto.
Lo más destacado de las fiestas son los disfraces del sábado y la subasta tradicional de ofrendas al Santo, del domingo. La recaudación de dicha subasta nos ha solucionado durante muchos años el poder afrontar los gastos para mantener y recuperar el pueblo.
Al principio, tanto la misa como la comida se celebraban en la calle. La misa porque se había quemado la Iglesia y la comida porque las casas que se encontraban en buen estado no tenían capacidad para acoger a todos los visitantes. Más tarde se rehabilitó la Iglesia, varias casas y un centro social.